Yoko Kitazawa, Octubre de 2003
Desde que cayera el sistema económico socialista,
no ha surgido ninguna alternativa a la economía
de mercado que impera actualmente en el mundo.
Cuando Ronald Reagan y Margaret Thatcher accedieron
al poder a comienzos de los 80, los líderes
de esta "Alianza Sagrada Anglosajona" comenzaron
a aplicar políticas económicas neoliberales
en sus propios países. De esta forma, se redujo
drásticamente el gasto gubernamental, se privatizaron
la mayoría de las empresas estatales y los
servicios públicos y se introdujo la doctrina
de que "todo viene determinado por el libre
mercado".
En el mismo periodo, el FMI y el Banco Mundial
comenzaron a introducir de forma uniforme
el "programa de ajuste estructural" en los
países en desarrollo con el pretexto de "remediar"
la crisis de la deuda. El programa de ajuste
estructural equivalía aproximadamente a la
política aplicada por Reagan y Thatcher durante
el neoliberalismo.
Los resultados de la globalización neoliberal
se dejan ver por ejemplo, en el hecho de que
los bienes de Bill Gates superan la suma del
PIB de los 49 países menos desarrollados (PMD).
La población total de todos estos países asciende
a unos 600 millones de personas. Las ventas
anuales de empresas como General Motors, Wal-Mart,
Exxon-Mobile, Ford y Daimler-Chrysler también
superan la suma del PIB de los PMD. Cada minuto,
cruzan las fronteras mundiales dos billones
de dólares procedentes de la especulación,
con las importantes consecuencias que ello
acarrea para las economías nacionales, especialmente
las de los países pobres. La globalización
neoliberal ha convertido el mundo en un enorme
casino.
La brecha es desproporcionada y la gente ha
comenzado a decir "NO" a la globalización.
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